Allí fumé...
Hay frases que trascienden generaciones. En realidad uno no sabe bien cuándo se originaron, por qué, ni su verdadero significado. Es más, estoy seguro que en varias culturas cambian de connotación. Por eso me refiero a “Allí fumé” como metáfora del lenguaje popular cubano para expresar la idea de, “aquél tiene la culpa”. Cuando hay un gran problema y alguien pregunta quién es el culpable, uno estira inmediatamente el índice y señala lo que se le ocurra al unísono de dicha frase.Ahora que se ha formado la debacle de la economía norteamericana, todo el mundo se apresta a buscar un culpable. Por eso entre las notas más relevantes de periódicos digitales como Vanguardia, de Coahuila, México; El País, de España; Economía y Negocios, de El Mercurio de Chile; y Reuters de América Latina, entre otros, aparece la de Alan Greenspan echándole la culpa a alguien: “El núcleo del problema ‘sub-prime’ yace en los errores de juicio de la comunidad de inversión". Ah caramba, eso me suena a la frase ¡allí fumé! Lo irrisorio del frío análisis de estos eminentes economistas, es que se olvidan de los factores sociales que dieron lugar a la cochambre.
Hace años que han ido desapareciendo los trabajos altamente remunerados de manufactura que mantenían a miles en la clase media. Sin muchas alternativas, salvo la de encadenar dos o tres empleos para compensar los salarios perdidos, o la miserable cuota de desempleo de unas cuantas semanas, muchos norteamericanos vieron en la especulación con los bienes raíces la posibilidad de inventarse una entrada monetaria decorosa.
¿Por qué no invirtieron en la bolsa? Bueno mi querido Greenspan, el ciudadano promedio no puede sentarse a esperar que sus reducidos ahorros o los créditos de altos intereses le produzcan usufructos en los próximos veinte años. Uno tiene que comer, ¿sabe?, y proveerle a la familia.
La crisis inmobiliaria es la punta de un iceberg. El pueblo no sabe ya a dónde recurrir y recién comienza a comprender que el cacareado sueño americano se le está convirtiendo en pesadilla. Quizás lo más inteligente en este tiempo sea ir aprendiendo a hablar el mandarín, por si acaso en un futuro tengamos que salir corriendo hacia la China en busca de empleos para “ilegales”.
Etiquetas: actualidad económica, Alan Greenspan, crisis inmobiliaria, economía global, frases

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