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1 de abril de 2008

El día de los tontos...

Hoy es el primero de abril y en varios países, especialmente en Estados Unidos e Inglaterra, se celebra el día de los tontos. No hay una versión exacta sobre su historia, ya que algunos dicen que se originó a partir del cambio de calendario que hizo el Papa Gregorio XIII en 1582 y otros la relacionan al comienzo del equinoccio vernal o primer punto de Aries, aunque este realmente ocurre el 21 o 22 de marzo. El nuevo calendario gregoriano comenzaba el primero de enero y mucha gente se negó a aceptarlo, por lo que siguieron celebrando el primero de abril.
Personalmente, creo que debiéramos celebrar cada día del año como día de los tontos. ¿Acaso no somos tontos los que elegimos a nuestros gobernantes con la esperanza que van a defender nuestros intereses? Al final terminan protegiendo a las grandes corporaciones, a los ricos, o como en el caso de los autoproclamados “populistas”, viviendo la dolce vita. ¿Acaso no somos tontos los que hemos colaborado al enriquecimiento desmedido de un minúsculo grupo? Consumimos en desmedida un sinfín de productos y objetos inútiles. Nos dejamos engañar con eslogan publicitarios que prometen mucho y al final nos roban “legalmente” el dinero. ¿Acaso no somos tontos cuando nos sometemos a la usura desmedida de los depredadores bancarios? Cuando usamos las tarjetas de crédito o financiamos algo, terminamos pagando tres o cuatro veces su valor original; sin embargo, nos obligan a depender de la usura como estilo de vida. ¿Acaso no somos tontos los que soportamos en silencio, bajamos la cabeza cada día y marchamos por la vida soñando sueños imposibles?
¡Celebremos nuestro día! Vamos a embriagarnos con otros tontos y a compartir nuestra ingenuidad. Por lo menos hoy nos creeremos realmente felices, ¡muy felices!, y gracias a las bromas y las risas olvidaremos la miseria del mundo y nuestra disfrazada esclavitud.

1 comentarios:

Blogger Santiago Daydi-Tolson ha dicho...

Mi estimado amigo, probablemente estabas pensando en el viejísimo dicho, que como todo dicho encierra una verdad del tamaño de una rueda de molino, que enseña eso de que el mal de muchos es el consuelo de los tontos. Y en efecto somos muchos los que compartimos los mismos males y nos consolamos por no ser cada uno de nosotros la víctima única.

abril 02, 2008 2:10 p.m.

 

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