Pequeñas comparaciones...
El papa Benedicto XVI nos visita. Recepción de alfombra roja, honores militares, reunión con el presidente Bush y una pomposa misa, son algunos de los eventos programados para celebrar el apoteósico. Mucha gente se estremece de emoción ante la presencia del pontífice y aprovecha momentos como este para renovar su fe. En especial la población hispana de los Estados Unidos, predominantemente católica, pone su esperanza en que el papa interceda por los millones que llegan aquí en busca de una mejor vida, los que luego terminan explotados como esclavos y perseguidos como delincuentes. Es curioso... las grandes corporaciones se marchan a donde les da la gana y dejan ciudades enteras al borde de la miseria. Para ellas la globalización ha sido beneficiosa. Contratan a masas de extranjeros sin permiso de trabajo para pagarles sueldos miserables. El trabajador común ha perdido sus beneficios laborales, las esperanzas de ascender en la escala social, de brindarles un futuro mejor a sus hijos. ¿Qué futuro? Si muchos matrimonios regresan a convivir con sus padres porque no tienen las entradas económicas para mantener un hogar propio.Espero que el papa interceda por ellos y ya de paso también pida disculpas por el impudor de algunos curas manoseadores de niños. Se me ocurre que esta sería muy buena oportunidad para invocar a las victimas del genocidio más abominable en la historia de la humanidad, cuando los conquistadores aniquilaron a millones de indígenas en nombre de la civilización y de la fe católica. Dicen los entendidos que la figura del papa es como la representación de Jesucristo en la tierra. Bueno, me parece que hay una pequeña diferencia: A Jesús no lo hubieran recibido con alfombra roja. Es posible que le pidieran los papeles migratorios tan pronto escucharan su nombre.
¿Se llama Jesús? Ése debe ser un ilegal... ¡Depórtenlo!
Etiquetas: Benedicto XVI, conquista, explotación, fe, historia, inmigración, Papa

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