Un mundo, un sueño...
Nadie sabe a ciencia cierta que hacían en Olimpia en el año 776 a.C. Quizás era tanto el aburrimiento que, al no poder leer ni siquiera un blog, se inventaron una forma de divertirse con el pretexto de alabar a los dioses, en especial a Zeus, que dicho sea de paso tenía fama de mujeriego y hasta de pederasta. Pero bueno, dejemos esa historia para los investigadores o los chismosos. Lo que sabemos en realidad es que un tal adinerado aristócrata francés llamado Pierre de Frédy, Barón de Coubertín, se le ocurrió revivir la tradición griega de reunir a deportistas y competir. Como dice el viejo refrán que “De buenas intensiones está lleno el infierno”, un montón de años más tarde y un mundo acaparado por un puñado de corporaciones multimillonarias, han hecho de las olimpiadas una competencia publicitaria muy sustanciosa.El próximo verano el país anfitrión será China, quién con el simbólico lema de “Un mundo, un sueño”, saldrá a la palestra del mundo para mostrarle su recién estrenado “capicomunismo”. No entiendo bien el significado de dicho neologismo, pero leí hace tiempo que las corporaciones estaban muy felices de hacer negocios con el Politburó comunista chino que les aseguraba una masa obrera obediente. ¡Vaya contradicción! Los Estados Unidos, paladín de la democracia, en concubinato con los ideólogos de Mao... bueno, en resumidas cuentas ambos son los dueños de grandes monopolios, quizás de ahí salió la inspiración del lema de estas olimpiadas.
Desgraciadamente para los chinos, la gente apoya a los ciudadanos del Tibet, especialmente desde que varias celebridades de Hollywood hicieron “cool” la moda de la meditación y el uso de las pulseritas de oraciones. Así que estas olimpiadas han despuntado mal, con miles de personas protestando por el maltrato chino a los budistas tibetanos. Ahora nos queda esperar a que Estados Unidos, tan fuerte defensor de la libertad de culto y expresión, fuerce a sus mejores socios comerciales a mejorar la imagen pública para que no se afecten los intereses y las inversiones de las grandes empresas, las que serán los verdaderos competidores en acaparar la atención de los pobres espectadores. Mientras tanto nosotros seguiremos entretenidos, como siempre, con un poco de pan y mucho circo.
Etiquetas: actualidad, budistas, comentario, juegos olímpicos, Olimpiadas, publicidad, Tibet

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