Un día como hoy...
Estaba yo en una clase cuando una muchachita le preguntó muy ingenua al maestro: ¿Por qué no celebramos el primero de mayo? El profesor con cara enrojecida le respondió que esa era una fecha de los comunistas. No pude evitar un ataque de risa ante la expresión ignorante de aquel profesor que en un tono muy airado se dirigió a mí para que le explicara el motivo de la exaltación. Y es que la mayoría de los norteamericanos desconocen la verdadera historia de los sucesos de Chicago cuando el primero de mayo de 1886 un grupo de trabajadores iniciaron una huelga en demanda de que las empresas respetaran la ley Ingersoll, instaurada por el presidente Andrew Johnson, que reducía a ocho horas la jornada laboral. El paro se alargó hasta el día cuatro y en la plaza de Haymarket la policía abrió fuego contra los manifestantes. Debido a que un artefacto explosivo fue lanzado contra los policías, un grupo de trabajadores fueron detenidos y más tarde condenados a muerte. O sea, que un grupo de trabajadores se revelara para reclamar sus derechos es algo incomprensible en la estructura de un sistema social que defiende los grandes intereses corporativos y mantiene al pueblo embobecido, explotado y manipulable. Alguien me dirá que aquí se vive mejor que en muchos países de América Latina o de África, pero aunque parezca inconcebible hay mucha pobreza en el pueblo. Así que hoy, cuando le digan que el primero de mayo es una celebración comunista, recuérdeles que fueron obreros norteamericanos los mártires que se inmolaron para defender los derechos laborales de futuras generaciones. Es triste que poco a poco hayan manipulado a la gente de manera que sea tabú mencionar los sucesos de Chicago. Por eso pido hoy unos minutos de meditación en respeto a la memoria de los caídos por hacer del mundo un lugar más justo para la convivencia de todos.Etiquetas: Chicago, derechos de los trabajadores, día del trabajo, explotación, Haymarket, Ingersoll, Primero de Mayo













