Análisis y comentarios de actualidad en español sobre educación, política, arte, literatura, fotografía, videos, narrativa, poesía, ensayos, y otros temas culturales en los Estados Unidos.

18 de abril de 2008

¿Qué ha pasado?

Probablemente miles de personas en el mundo se quedaron hoy sin trabajo. Otras tantas no tuvieron ni siquiera un bocado de alimento. Niños de diferentes edades contrajeron enfermedades incurables; quizás por mala nutrición, o carencia de atención médica (la noticia de mañana será que varios de ellos murieron). En alguna parte hubo incendios, desastres naturales o guerra. Otros acontecimientos fueron insignificantes: Se quedó sin pareja. Lo mordió un perro. Se le extraviaron los espejuelos. Le faltaron unos centavos para completar el costo de un boleto de autobús y tuvo que regresar a casa caminando bajo el sol fuerte del mediodía. Pero no es todo... Varios autos chocaron. Asaltaron al viejo que leía el periódico por la mañana. Llegó a la casa y se encontró a su mujer con otro. Llegó a la casa y se encontró a su forzudo marido bañándose con el también forzudo marido de su mejor amiga. Llegó a casa, se sentó frente al televisor y comprendió que estaba sola, muy sola; por lo que subió el volumen a todo dar para imaginarse rodeada de una muchedumbre. Quién sabe cuántos perdieron la vista, una pierna, el pecho con el pezón que amamantó al primogénito. En fin, que por mucho que trate de recordar todo lo acontecido, seguro olvidaré que varias computadoras se infestaron con un virus, se pincharon miles de neumáticos, o similares cantidades de techos comenzaron a gotear después de la lluvia intensa que cayó en la madrugada. ¿Qué dirán los que me lean buscando sus desgracias y no la encuentren? Pensarán que soy un engreído y egoísta que me tomo la libertad de sortear entre todas las calamidades y escojo las que me más plazcan. Comprendo entonces lo difícil de este oficio; la responsabilidad contraída cuando se machaca el teclado; lo vulnerable que somos ante la catástrofe de la vida. Quizás debí preguntarme: ¿Qué no ha pasado? Y la respuesta hubiera sido bien fácil, simplemente “nada”.

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17 de abril de 2008

Todo depende…

Mis lectores habrán notado que los últimos dos comentarios son ambiguos. Uno mira hacia el futuro con optimismo y en torno a las oportunidades tecnológicas. Otro analiza lo frágil de nuestra coexistencia social y especula sobre una posible hecatombe. Una vez más nos vemos en la disyuntiva de optar por lo lindo o lo feo, lo bueno o lo malo, el sueño o la pesadilla, un placer o un asco. Si nos toca decidir está bien; pero si alguien nos decide el destino, engrosaremos entonces las filas de atontados que caminan por inercia, la mirada baja, el estómago vacío, los huesos a punto de quebrarse y la maldición, la maldita maldición que acosa impertinente como sombra. Por eso la gente se ha inventado la ilusión del paraíso en lo invisible del universo. ¿Dura vida? No importa, alguien dijo que para los pobres habrá un reino; claro está, después que falte aliento para respirarlo. Así que más vale estarse tranquilito y cooperando, sin cavilar mucho en nimiedades como los millones que se despilfarran en la muerte de los vivos, en vez de invertirlos en los millones de impávidos moribundos. Todo depende de la ingenuidad, desconfianza, resignación o de marcharnos al toque del unísono redoble. ¿Qué diablos importa si nos multiplicamos como insectos para revolotear en torno al mismo desperdicio? Entonces abundarán los teoremas y las fórmulas, las predicciones jeroglíficas y hasta los efímeros privilegios. Así que irremediablemente llegará el día en que la fragancia de la rosa olerá tan nauseabunda como la resaca de una luna llena. Es el simple anatema que preservamos por instinto para desentrañar la alucinación del tiempo, aunque todo depende…

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