Análisis y comentarios de actualidad en español sobre educación, política, arte, literatura, fotografía, videos, narrativa, poesía, ensayos, y otros temas culturales en los Estados Unidos.

1 de mayo de 2008

Un día como hoy...

Estaba yo en una clase cuando una muchachita le preguntó muy ingenua al maestro: ¿Por qué no celebramos el primero de mayo? El profesor con cara enrojecida le respondió que esa era una fecha de los comunistas. No pude evitar un ataque de risa ante la expresión ignorante de aquel profesor que en un tono muy airado se dirigió a mí para que le explicara el motivo de la exaltación. Y es que la mayoría de los norteamericanos desconocen la verdadera historia de los sucesos de Chicago cuando el primero de mayo de 1886 un grupo de trabajadores iniciaron una huelga en demanda de que las empresas respetaran la ley Ingersoll, instaurada por el presidente Andrew Johnson, que reducía a ocho horas la jornada laboral. El paro se alargó hasta el día cuatro y en la plaza de Haymarket la policía abrió fuego contra los manifestantes. Debido a que un artefacto explosivo fue lanzado contra los policías, un grupo de trabajadores fueron detenidos y más tarde condenados a muerte. O sea, que un grupo de trabajadores se revelara para reclamar sus derechos es algo incomprensible en la estructura de un sistema social que defiende los grandes intereses corporativos y mantiene al pueblo embobecido, explotado y manipulable. Alguien me dirá que aquí se vive mejor que en muchos países de América Latina o de África, pero aunque parezca inconcebible hay mucha pobreza en el pueblo. Así que hoy, cuando le digan que el primero de mayo es una celebración comunista, recuérdeles que fueron obreros norteamericanos los mártires que se inmolaron para defender los derechos laborales de futuras generaciones. Es triste que poco a poco hayan manipulado a la gente de manera que sea tabú mencionar los sucesos de Chicago. Por eso pido hoy unos minutos de meditación en respeto a la memoria de los caídos por hacer del mundo un lugar más justo para la convivencia de todos.

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17 de abril de 2008

Pequeñas comparaciones...

El papa Benedicto XVI nos visita. Recepción de alfombra roja, honores militares, reunión con el presidente Bush y una pomposa misa, son algunos de los eventos programados para celebrar el apoteósico. Mucha gente se estremece de emoción ante la presencia del pontífice y aprovecha momentos como este para renovar su fe. En especial la población hispana de los Estados Unidos, predominantemente católica, pone su esperanza en que el papa interceda por los millones que llegan aquí en busca de una mejor vida, los que luego terminan explotados como esclavos y perseguidos como delincuentes. Es curioso... las grandes corporaciones se marchan a donde les da la gana y dejan ciudades enteras al borde de la miseria. Para ellas la globalización ha sido beneficiosa. Contratan a masas de extranjeros sin permiso de trabajo para pagarles sueldos miserables. El trabajador común ha perdido sus beneficios laborales, las esperanzas de ascender en la escala social, de brindarles un futuro mejor a sus hijos. ¿Qué futuro? Si muchos matrimonios regresan a convivir con sus padres porque no tienen las entradas económicas para mantener un hogar propio.
Espero que el papa interceda por ellos y ya de paso también pida disculpas por el impudor de algunos curas manoseadores de niños. Se me ocurre que esta sería muy buena oportunidad para invocar a las victimas del genocidio más abominable en la historia de la humanidad, cuando los conquistadores aniquilaron a millones de indígenas en nombre de la civilización y de la fe católica. Dicen los entendidos que la figura del papa es como la representación de Jesucristo en la tierra. Bueno, me parece que hay una pequeña diferencia: A Jesús no lo hubieran recibido con alfombra roja. Es posible que le pidieran los papeles migratorios tan pronto escucharan su nombre.
¿Se llama Jesús? Ése debe ser un ilegal... ¡Depórtenlo!

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